La Glotona, T.S. Elliot y el Cambalache
“… "Where is the Life we have lost in
living?
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?" …”
“The Rock”, T.S. Elliot
Where is the wisdom we have lost in knowledge?
Where is the knowledge we have lost in information?" …”
“The Rock”, T.S. Elliot
Es un hecho que vivimos en una sociedad
que en realidad es una linda glotona que todos los días se queja de estar
saturada con tanta información, pero no por ello deja de prepararse cada vez más
emparedados. Sin embargo, como atinadamente presagiara T.S. Elliot en su poema “The
Rock” (1933): lo que la glotona ha ganado en información, lo ha perdido en
conocimiento; pero, lo que es aún más grave: lo que ha ganado en conocimiento,
lo ha perdido en sabiduría.
Día con día, generación tras
generación, las decisiones de nuestra glotona son cada vez menos sabias, menos
racionales, más primitivas. Son tantos los emparedados que en forma de mensajes
trata de tragarse, que no tiene tiempo siquiera de enterarse de qué tratan.
Nuestra glotona es una chica cuya compulsión informativa la torna cada vez más obesa,
reactiva, impulsiva, violenta, primitiva. Lamentablemente, con ella ya no vale aquel
refrán que nos advertía que “… la suerte de la fea, la bonita la desea …”.
¿Cuántos emparedados (formalmente
mensajes) tiene que tragarse nuestra glotona, todos los días?. ¿Cuántos de
ellos tienen en su interior algo que valga la pena?. ¿Cuántos de ellos, por
ejemplo, tienen en su interior algo siquiera parecido a un mensaje como el de T.S. Elliot?. Francamente, ni idea.
No obstante, lo que sí
puedo contarles es lo que ha sucedido, a lo largo del tiempo, con el gusto de nuestra querida glotona por los emparedados "T.S. Elliot". Como podemos ver en la gráfica de al lado (”…
una imagen vale más que mil palabras …”, ¡ pero no cuando tenemos que
explicarla ¡), la popularidad del emparedado “T.S. Eliot” en el restaurante más
conocido del mundo (Google), se ha desplomado dramáticamente a lo largo de la
última década; la frecuencia relativa con la que nuestra querida glotona busca el
término “T.S. Eliot” en Google, no es ni la vigésima parte de la que llegó a
ser hace 10 años.
Pero, ¿qué nos dice esto para nuestra
estrategia de comunicación?. ¿Que a la glotona ya no le gusta el emparedado “T.S.
Eliot”, tanto como le gustaba hace 10 años?. Francamente, no lo creo . Lo que
creo es que cada día tiene que probar tantas nuevas recetas, que no tiene
tiempo de reflexionar cuáles son las que le gustan, y cuáles no. Concluyo, recordando
extensamente a uno más de tantos emparedados con sabor a “T.S. Eliot”:
“… We now live in a world where we are inundated with more information,
on a daily basis, than we can possibly process. It is an over-communicated
environment. There are so many unwanted messages bombarding us, that often the
ones we want get lost in the noise. The average person can now communicate
faster, with more people—without thinking—than ever before. Information has
become disposable. It doesn't matter whether you are connected to the Internet
or not. We get hit with it at every turn. At work. At home as we try to relax.
And at all points in between …”.
Muchísimas gracias por su atención. De lo que aquí se ha
discutido, no puedo sino concluir que ha sido un acto de extrema generosidad de
su parte.
Un abrazo
FBG
P.D. Mis queridos amigos
racionalistas, por favor disculpen el tono irreverente, irrespetuoso,
irracional, y me atrevo a decir que
hasta imbécil, con el que he redactado este escrito. Pero, como diría en su
tiempo Paul Feyerabend (1975):
“… Scientists
have more money, more authority, more sex appeal than they deserve. The most
stupid procedures and the laughable results are surrounded by an aura of
excellence. It is time to cut them down in size, and to give them a more modest
position in society …”
Es decir, que para hacernos con la atención de la glotona, hoy en día … tristemente …
![]() |
| http://mcps.umn.edu/assets/pdf/4.2.1_Feyerabend.pdf |
“… todo vale …”
No hay más método que la anarquía.
O en los términos más emotivos, pero no menos sabios, de Ernesto Santos Discépolo (1935):
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una porquería ya lo sé
en el quinientos seis y
en el dos mil también ...
... Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseados ...
... Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador ..."
"... Todo es igual, nada es mejor,
lo mismo un burro que un gran profesor ..."




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